Days of the new- Days of the new 1997

Naturales de Charlestown, Indiana, Days of the new se convirtió en la década de los noventa en el estandarte del post-grunge. Ubicados posteriormente en Louisville, Kentucky, la banda se ha caracterizado por dos cosas: Su existencia permanentemente convulsa y la presencia incuestionable de Travis Meeks a la guitarra y la voz.

Hablar de post-grunge supone que se asocie el término a una cierta decadencia como si todo lo que fuera posterior a otra cosa fuera necesariamente peor. En el caso al que nos referimos no hay una unanimidad total en lo que refiere al post-grunge. Para unos sí que tiene un contenido musical plenamente reconocible, para otros es más bien una etiqueta temporal en la que entran grupos de mediados los 90. En esta segunda categoría entraría, por ejemplo, los primeros pasos de Foo Fighters.

Portada del álbum "amarillo"

Portada del álbum “amarillo”

Como sucede en ocasiones, el grupo se dio a conocer gracias a una canción llamada “Freak” que apareció en un recopilatorio de bandas de Louisville. Aunque Meeks era el compositor y el que grabó todos los instrumentos, lo presentó como Days of the new, paraguas bajo el cual se introducirían posteriormente Jesse Vest, Matt Taul  y Todd Whitener.

Entre septiembre y octubre de 1996 la banda grabó su primer álbum al que decidieron dar un título homónimo. No obstante, la identificativa portada amarilla provocó nuevamente que se le diera nombre por el color como le ha sucedido a tantas bandas (Weezer, Los Beatles etc).

La banda con Travis Meeks en el centro

La banda con Travis Meeks en el centro

En 1997 saldría a la venta el disco, alcanzando más de un millón y medio de ventas en todo el mundo. La fórmula compuesta por canciones de esencia rockera con presencia de bajo y batería pero con guitarras acústicas cautivó rápidamente al público y el grupo creció en popularidad. Un crecimiento para el que quizá no estaban todavía preparados ya que, tras conseguir girar con Metallica y Jerry Cantrell con este primer disco, al finalizar la tanda de conciertos, la banda se disolvió. Meeks continuó en solitario con el proyecto mientras buscaba nuevos músicos mientras que sus compañeros fundaron la banda Tantric.

De este disco cabe destacar especialmente tres éxitos: “Touch, Peel and Stand”, “The Down Town” (quizá una de las más míticas del grupo) y “Shelf in the Room”. En el caso de la primera fue número uno en a lista Billboard de Rock durante 17 semanas. Los otros éxitos como “The Down Town” y “Shelf in the Room” alcanzaron el top 40. Hay que tener en cuenta de lo espectacular del caso. Un grupo debutante consigue colar tres canciones de su primer disco en una de las listas más prestigiosas a la hora de medir el impacto de las canciones de una banda.

Más espectacular resulta casi el descenso en picado de la banda (con sus continuos cambios de formación) ya que, el segundo disco (llamado “Verde” por su portada) solo alcanzó las 450.000 copias vendidas y el tercero (llamado “Rojo”) no llegó a las 90.000. Esto, unido a las adicciones de Meeks y su necesidad de rehabilitarse terminaron por dilapidar lo que parecía un prometedor proyecto musical en los finales de los 90.

Travis: Un personaje polémico

Travis: Un personaje polémico

“Shelf in the Room” es el tema que abre el disco y que define a la perfección a la banda.  Presencia total de guitarras acústicas, melodías oscuras y un bajo y una batería que refuerzan la sensación de que no se trata de un disco acústico. Las letras acompañan perfectamente a la voz con letras con un punto depresivo, algo que también era muy característico en otras bandas del grunge como es el caso de Pearl Jam, por ejemplo. Aquí Meeks canta “Holdin out never hold in holdin out” como si quisiera liberarse de algo.

“Touch, Peel and Stand” es la canción más exitosa de este primer cd. Un ritmo de guitarra que inevitablemente lleva a mover la cabeza al compás de la música. Ritmos pesados pero melodías que, dentro de ese aspecto un tanto depresivo, empastan muy bien con los coros. Hay también una presencia más marcada también de la batería en la canción.

“Face of the earth” , por su parte, tiene un estilo más pausado con un inicio casi western, con las guitarras de nuevo mandando a lo largo de los 5 minutos que dura el corte. Destaca el fraseo durante las estrofas, bajando tan abajo que hace difícil entender que es lo que canta Meeks hasta un estribillo en el que la voz rompe en un estilo bastante similar al de Metallica en alguna canción (recuerda concretamente a esa parte en la que Hetfield canta “seek and destroy”).

“The Down Town” es una canción que también tuvo un importante éxito. Mucha fuerza y actitud. Una de las bases más potentes del disco, con una batería llevando el peso y permitiendo a las guitarras y a la voz jugar y combinar con la voz de Meeks que parece romperse en los estribillos.

“Freak” aparece escondida en el disco pero tiene el encanto particular que le otorga ser la primera creación, el primer paso de un disco que conquistó a más de un millón de personas. La herencia grunge se nota especialmente en este tema. Un sonido algo más sucio, con unas guitarras que pueden recordar a las composiciones enloquecidas del primer Kurt Cobain. No es la mejor canción pero es la mítica. Como sucede tantas veces.

“Whimsical” tiene un punto más pop entre comillas. Destacan especialmente los arpegios de guitarras que se van entrelazando creando una sensación de pesadumbre que acompaña a Meeks a la voz. Como si de una superposición de capas se tratara, guitarra y voces se van superponiendo unas a otras acompañados por unos golpes de caja que casi parecen auténticos disparos.

Mención especial para “Cling”, un tema dividido en dos partes siendo la segunda totalmente instrumental (Parte 1 y Parte 2) que sirven para cerrar el disco de una forma maravillosa. Un disco en el que las guitarras acústicas están tan sumamente presentes termina con casi quince minutos de auténtica libertad creativa. Tiene un toque un tanto enfermizo al final de la primera parte cuando casi parecen estar recitando una especie de oración. No sabemos si por exceso de creatividad, por el contexto o porqué era lo que la gente demandaba y nadie había conseguido darles pero Days of the New consiguio en 1997 dar en el clavo con un disco que les catapultó a un éxito que no supieron asumir.

 

Acerca de ecos.cinta

Javi Robles Izu. Pamplona
Esta entrada fue publicada en Post-grunge y etiquetada , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *