“Home” – Dixie Chicks, 2002

Las Dixie Chicks pueden presumir de ser la banda femenina que más discos ha vendido, con más de 36 millones de álbumes. Pero el ascenso a lo más alto no fue fácil y el grupo cambió de integrantes desde su formación en 1989 en Dallas, Texas. Sin duda, el fichaje estrella fue Natalie Maines, hija del músico de pedal steel que solía colaborar con ellas. No fue casualidad que la entrada de la nueva vocalista coincidiera con el éxito de “Wide Open Spaces”, su cuarto álbum y el primero en entrar en las listas de éxitos. En apenas cinco años la banda pasó de la nada a lograr doce discos de platino.

Algo similar ocurrió con el lanzamiento, un año más tarde, de “Fly”. Pero la controversia llegó con “Home”, cuyo lanzamiento coincidió con la guerra de Irak. Dixie Chicks y en especial Natalie Maines criticaron al presidente George W. Bush y en consecuencia sufrieron boicots en emisoras de radio y una considerable pérdida de audiencia. “Home” no tuvo tanto éxito como sus predecesores pero lograron varios números uno, lanzaron siete singles y seis discos de platino.

El pasado bluegrass de la banda se refleja en “Long Time Gone”, un tema escrito por Darrel Scott e interpretado magistralmente por las estadounidenses, como se puede apreciar, increíbles instrumentistas y cantantes. La letra de Scott juega con otros grandes del country como Merle Haggard, Johnny Cash o Hank Williams y además expresa cierta crítica a la música del momento.

Las baladas country de las Dixie Chicks tampoco tienen desperdicio. En “Landslide” la banda versiona el tema de Stevie Nicks. En esta ocasión la “cover” está más que a la altura de la original y Natalie Maines demuestra todo su potencial como cantante. El siguiente tema es otra balada que deja los pelos de punta, teniendo en cuenta el contexto histórico y cultural en Estados Unidos. “Travelin’ Soldier” fue grabada en 1996 por Bruce Robinson pero las Dixie Chicks la volvieron a popularizar en el momento oportuno. El single alcanzó el número 1 pero no tardó en desaparecer. Natalie Maines expresó en un concierto en Londres que se sentía avergonzada de que el presidente Bush perteneciera a Texas y tras esas declaraciones las emisoras de radio dejaron de pinchar “Travelin’ Soldier” y el tema se esfumó de las listas.

Por si no quedaba claro, las “Chicks” vuelven a abogar por la libertad de expresión en “Truth No. 2”.  Tanto en esta tema como en “White Trash Wedding” las hermanas McGuire demuestran que llevan el country y el bluegrass en la sangre. Emily Robinson, la hermana pequeña toca el banjo y Martie McGuire el violín. Pero además aportan al disco otros instrumentos típicos de este estilo musical como la mandolina o el dobro. En directo también tocan estos instrumentos apoyados por la guitarra de Maines.

Siguiendo con los instrumentos, Lloyd Maines es el encargado del slide que se puede escuchar en “A Home” y también en “More Love”. El padre de Natalie Maines fue quien les propuso a las Chicks que su hija fuera la nueva cantante, aportando un nuevo sonido a la banda que les llevó al éxito.

“I Believe in Love” aparece en “America: a tribute to heroes”, un concierto benéfico promovido por las principales cadenas de televisión estadounidenses tras los atentados del 11 de septiembre. En él, actuaron artistas como Neil Young, Sheryl Crow, U2 o Pearl Jam entre muchos otros.

Tras una parte central del disco mucho más relajada, “Tortured Tangled Hearts” nos lleva al bluegrass característico de la banda donde destaca la fuerza de la voz de Maines. “Lil’ Jack Slade” logró un Grammy a mejor canción instrumental, algo especialmente emotivo para Natalie Maines y su padre, quien también participa en el tema junto con las hermanas McGuire.

La nana “Goodspeed (Sweet Dreams)” aparece en el álbum porque la mujer del compositor del tema envía a Natalie Maines la canción porque la cantante acababa de ser madre. Además, Emmylou Harris, toda una eminencia del country colabora en las voces. Para cerrar el disco, la banda incluye otro de sus singles, “Top of the World”, que muestra otra dimensión de las Dixie Chicks, como expresó Emily Robinson.

@LeireAri

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The Black Crowes- Amorica 1994

Los hermanos Robinson decidieron en 1986 embarcarse en un proyecto musical común al que inicialmente denominaron Mr. Crowe´s Garden. En 1990 sorprendieron a todo el mundo con su debut. Shake your Moneymaker se apartaba de todo lo que se estaba haciendo en ese momento. No era Hair ni Heavy Metal, no podía encuadrarse dentro del primigenio Rock Alternativo que hacían grupos como Jane´s Addiction y tampoco sonaba funkie como los Red Hot Chili Peppers. Era una banda nueva, caracterizada por una actitud descarada (de la mano de los “particulares” comentarios del cantante), vacilona, rockera y que parecía a la vez estar enraizada en unos cimientos musicales a camino entre lo clásico y lo innovador. 

Si el debut de 1990 había sorprendido por lo novedoso, por la fuerza de la irrupción en escena, la continuación, publicada solo dos años después, demostró que aquello no había sido casual. The Southern Harmony and Musical Companion los consagraba como la primera gran banda de Rock de los noventa, como lo podían haber sido los  Rolling Stones, Led Zeppelin, Aerosmith o AC/DC en las décadas anteriores. Entre tanto, la  banda alcanzaba una cota de popularidad que no hacía sino ir en aumento. Aquellos hippies con guitarras ya eran una realidad.

Los hermanos Robinson

Los hermanos Robinson

Aparte de los éxitos en el estudio, Black Crowes alcanzaron pronto fama por otros dos motivos: Su potente directo, basando las actuaciones en improvisadas relecturas de sus temas, que alargaban y convertían en jams al estilo de las míticas bandas sureñas y su difícil carácter. En esto había un nombre propio como el de Chris Robinson. El cantante se ganó una fama de borde, prepotente y bocazas que le perseguiría durante los años siguientes. 

Tras sus dos primeros álbumes, los hermanos decidieron retirarse durante los siguientes tres años para presentar, posiblemente, su álbum de mayor impacto: Amorica.

La formación del 94

La formación del 94

El disco abre con uno de los temas más potentes: Gone. Destacan  el gran trabajo de percusión, de teclados y soplidos a la armónica, de riffeo y voces vacilonas, de guitarras cortantes que recurren al wah wah y huyen del virtuosismo para dejar paso a arreglos más intensos y menos técnicos.

A Conspiracy, la segunda canción, es la más parecida a los hits de discos anteriores, una preciosa canción con grandes melodías rockeras. She Gave Good Sunflower tiene un cambio de tiempo que deja ver la creatividad que buscaba el grupo en este tercer trabajo.

Dentro del trabajo merecen un peso específico dos canciones. Por un lado High Head Blues con su ritmo festivo y alegre, mostrando una cara más divertida de la banda. También  Down town Money Waster, con esa entrada de slide guitars acústicas tan característica. Esta última es, sin duda, uno de los clásicos de la banda.

La polémica portada

La polémica portada

Ahora, que si algo destaca del disco son esos detalles que revelan un arrollador talento para componer e interpretar música, creado con la dedicación de los verdaderos artistas, con todos los sentidos concentrados, y que, sin embargo, dan la impresión de haber nacido de la nada, del más puro feeling.

Sirvan de ejemplo los arreglos del piano en Descending; la ambientación general de Cursed Diamond (cuya versión acústica es incluso mejor) y Nonfiction. De Balladin Urgency destaca la entonación llena de sentimiento de Robinson o su enlace con la siguiente Wiser Time (dejo en este vídeo ambas canciones unidas) en lo que constituye otro de los momentos más destacados del trabajo.

Paradójicamente, Amorica no funcionó tan bien como se esperaba a nivel comercial, y los hermanos Robinson se replantearon ciertos aspectos de su carrera. De entrada, adquirieron humildad. No obstante, poco se puede decir de una banda con más de una veintena de trabajos entre discos, recopilatorios y directos y que, desde el inicio, buscó una forma peculiar de hacer las cosas. Sin ir más lejos ahí quedará para la historia la portada de este disco. ¿Provocadora? Quién sabe…

 

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Suicidal Tendencies- How Will I Laugh Tomorrow When I Can’t Even Smile Today? 1988

Suicidal Tendencies es una banda de thrash metal y hardcore punk formado en 1981 en Venice, Los Ángeles.

A veces se les ha situado como uno de los grupos pioneros del crossover thrash aunque la realidad es que en su música pueden apreciarse elementos del thrash metal y del Hardcore Punk.

Hablar de Suicidal Tendencies es hablar de Mike Muir. El padre de la criatura desde inicios de 1980. Mike Muir, nacido el 14 de Marzo de 1963 en Venice (California), pronto empieza a sentirse influenciado por su hermano Jim, integrante de un famoso equipo de Skateboarding, los Z-Boys. Jim además de dedicarse al skate, escucha hard rock y heavy metal.

Logo de la banda

Logo de la banda

Los cimientos de Suicidal Tendencies acaban de construirse… Mike Muir, cantante y líder, formó Suicidal Tendencies en 1980 en Venice Beach junto con Grant Estes(guitarra), Louiche Mayorga (bajista) y Ammery Smith(batería). Rápidamente consiguieron hacerse un nombre en la prolífica escena hardcore californiana de los primeros 80. De hecho sus admiradores eran tantos como sus detractores como se refleja en el dato de que en 1982 los lectores del fanzine Flipside votaron a Suicidal Tendencies como la peor y mejor nueva banda del año.

En 1988 fue el año en que vio la luz su tercer disco, “How Will I Laugh Tomorrow When I Can´t Even Smile Today”, encumbrado por la crítica como uno de sus álbumes más representativos. Además, este tercer trabajo es el  punto de apoyo de una trilogía gloriosa, completada con los siguientes “Lights…Camera…Revolution!” de 1990, y “The Art of Rebellion” del 92, en los que ya contarían con la presencia de Robert Trujillo al bajo.

El carismático Mike Muir

El carismático Mike Muir

Con su pesimista título, el grupo trata de demostrar que a lo mejor el mundo no ese lugar idílico que prometía la América de las oportunidades. Temas de crítica social directa al estómado. Muir y sus cuatro lugartenientes canalizaron a través de diez temas -once en la versión Cd- su decepción hacia un mundo oscuro y gris, en el que “nadie es capaz de pensar por sí mismo”, en el que incluso quienes enarbolan pancartas en busca de un mundo mejor terminan perdiéndose en el ruido de cacerolas y manifestaciones, por encima de la verdadera búsqueda de solución de conflictos.

La entrada de un segundo guitarra con Mike Clark conllevó un sustancial cambio de sonido en la banda que, a su vez, afrontaba su tercera aventura discográfica en su tercer disco. La entrada de Clark permitirá evolucionar a la banda hacia un sonido totalmente propio e inconfundible, teniendo como himno de cabecera de esta época la canción: “Trip at the brain.

A partir de aquí la polémica alrededor de la banda, que nunca les abandonará, volverá a ser intensa llegando a ser un objetivo claro tanto por parte del establishment, como de la policía de California que les acusará tanto de ser el origen de varios suicidios de adolescentes como de dirigir una banda de crimen organizado en L.A. Todo ello provocó una gran reacción por parte de Muir quien rechazaba estas acusaciones y acoso.

La banda en los años 80

La banda en los años 80

 

En definitiva, 50 minutos de intensidad sin límite, durísimas letras sobre paranoia, aislamiento, incomprensión, revueltas, muchos brotes de thrash controlado, cortesía de los guitarristas Rocky George y Mike Clark, espacio para muy buenas melodías, sobre todo en la parte final del disco, y dos auténticos himnos:

Por un lado, el poderosísimo medio tiempo que da título al álbum (“How will I laught tomorrow“), con sus cambios de marcha, y sobre todo ese arrollador “Pledge your Allegiance“, verdadera llamada al asalto, una declaración de la armada Suicidal. El tenebroso riff inicial, y los apoteósicos coros finales, constituyen uno de los momentos más catárticos e impactantes jamás grabados por la banda. El mismo Ice T copiaría el esquema de esta canción para crear en 1992 el concepto de su grupo metálico, Body Count.

Tras muchos años de altibajos, apariciones y desapariciones en el mercado discográfico, Mike Muir mantiene vivos a sus Suicidal Tendencies, sigue actuando en vivo, y su mensaje se mantiene igual de vigente. Un grupo que intenta mantenerse firme en su esencia más allá de las constantes rumores de separación, las idas y venidas, los cambios de formación y el desgaste propio del tiempo.

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