Running e infecciones respiratorias

Este año la epidemia de la gripe ha sido especialmente dura. Los hospitales de toda España siguen aún llenos con pacientes con diversas complicaciones como, por ejemplo, neumonías e insuficiencia respiratoria aguda. Una característica de esta epidemia de Gripe A es que puede afectar de forma severa a individuos jóvenes y sanos. Además de la gripe, ha habido un aumento considerable de otras infecciones respiratorias como la traqueo-bronquitis y la neumonía, infección del pulmón que ocurre con frecuencia como complicación de una gripe. Los cuadros clínicos que se han visto en Urgencias han sido muy llamativos, con fiebre alta, malestar general y tos muy fuerte, que ocurre en accesos y que no deja descansar. También es llamativa, a diferencia de otros años, la duración de estos cuadros, pudiendo extenderse varias semanas.

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Figura 1. Neumonía producida por bacterias en el pulmón izquierdo.

Efecto de las infecciones sobre el estado de forma y el entrenamiento

Las infecciones respiratorias pueden afectar al individuo con diversos grados de gravedad. Desde un simple “catarro” nasal hasta una neumonía con insuficiencia respiratoria aguda con necesidad de ingreso hospitalario. Lo más frecuente es una afectación limitada a las vías respiratorias altas con o sin síntomas generales como la fiebre, los dolores musculares (mialgias) o los síntomas digestivos (náuseas, vómitos, diarrea, etc). En el deporte se usa una regla general que distingue las infecciones graves de las leves: una infección respiratoria es leve si afecta sólo de “cuello para arriba”, y es más grave si los síntomas se localizan por debajo del cuello.

En general, cuando una infección respiratoria no se acompaña de síntomas generales y se limita a una rinitis o a molestias de garganta, el efecto sobre el estado de forma es mínimo, coincidiendo muchos expertos en que en estos casos no es necesario dejar de entrenar. Cuando sí se producen síntomas generales, como los dolores musculares típicos de la gripe, pero sin fiebre, el rendimiento claramente disminuye, pero no es necesario dejar de hacer ejercicio por completo. Hay que disminuir la intensidad y hacer entrenamientos suaves, de mantenimiento, hasta la resolución de la infección.

La fiebre es otra historia. Cuando hay fiebre, por muy baja que sea, el rendimiento baja considerablemente. Y el ejercicio en estas condiciones puede agravar el cuadro. No hay que olvidar que el ejercicio aumenta la temperatura del cuerpo. En condiciones normales nuestro orgranismo es capaz de regular y compensar esta subida de temperatura, pero cuando hay fiebre, estos mecanismos no son eficaces y la temperatura podría aumentar a niveles poco aconsejables. Los órganos de nuestro cuerpo funcionan de forma óptima a 37ºC, y al aumentar la temperatura demasiado se pueden producir fallos potencialmente peligrosos. Cuando se tiene una infección respiratoria con fiebre, es recomendable descansar y no reiniciar los entrenamientos hasta que la fiebre haya desaparecido. Después hay que hacer un reacondicionamiento. La infecciones con fiebre resultan en una pérdida de forma considerable que costará más tiempo recuperar. Una regla general es que hay que entrenar de forma moderada para recuperar la forma por lo menos el mismo número de días que uno ha estado enfermo.

Subiendo en la escala de gravedad de las infecciones respiratorias nos encontramos con las neumonías. Esta es una infección del pulmón, no solo de las vías altas, y suele acompañarse de síntomas generales como la fiebre y el malestar general y de inflamación generalizada. No es raro que se acompañe de náuseas, vómitos e incluso dolor abdominal y diarrea. En los análisis de sangre se ven signos de inflamación sistémica (de todo el organismo) con un aumento de los leucocitos (glóbulos blancos) y de marcadores diversos de inflamación (proteína C reactiva o PCR, velocidad de sedimentacion, etc). Todo esto indica que el cuerpo entero, no solo los pulmones, están bajo los efectos de la inflamación causada por las bacterias o los virus. La consecuencia es que los músculos pierden proteínas y la forma física disminuye a niveles equivalentes a los de pretemporada, o incluso peor. En estos casos es preciso dar más tiempo a la recuperación antes de iniciar entrenamientos intensos. Una neumonía puede dejar secuelas durante varias semanas.

Enfermedad o desentrenamiento

Una situación muy común entre deportistas es la confusión entre enfermedad y bajo estado de forma. En la consulta es frecuente ver a pacientes que habitualmente hacen deporte y que, tras una infección grave como una neumonía, creen seguir enfermos cuando la realidad es que han perdido toda su forma física previa. Tras unos análisis y unas pruebas básicas solemos hacer una prueba cardiopulmonar de esfuerzo determinando el VO2max (consumo de oxígeno máximo) y los umbrales. Lo que se suele descubrir es que el VO2max ha disminuido considerablemente y que los umbrales ocurren con unas intensidades de ejercicio más bajas de lo habitual. El deportista interpreta esto como enfermedad porque pocas semanas antes estaba en buena forma. Para volver a ese estado de forma muchas veces es preciso volver a empezar a entrenar desde cero. Con la prueba cardiopulmoanr podemos indicar las frecuencias cardiacas óptimas para conseguirlo.

Deporte y riesgo de infecciones respiratorias

En las literatura médica hay un debate muy interesante acerca de si el ejercicio aumenta el riesgo de contraer infecciones o de si, por el contrario, tiene un efecto protector. Aunque no hay datos suficientes para afirmar nada de forma definitiva, es muy probable que tengan razón las dos corrientes. Se ha planteado la teoría de la “U” o “J” (ver figura). Según esta teoría, en comparación con personas sedentarias, deportistas que hacen corren de forma moderada (25-30 km por semana) están protegidos cotra las infecciones respiratorias, probablemente porque el ejercicio potencia la inmunidad. Pero al aumentar el volumen de entrenamiento o al hacer ejercicio de forma más intensa (por ejemplo, en un maratón), aumenta el riesgo de infección. Esto podría ocurrir por una disminución de la efectividad inmunológica por la excesiva secreción de hormonas como el cortisol. Hay estudios que sugieren que en corredores de élite aumenta la incidencia de infecciones respiratorias en las semanas previas y posteriores a una carrera, momento en el que el volumen y la intensidad del ejercicio son máximas.

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Figura 2. Hipótesis de la U. En sedentarismo y en ejercicios extremos se produce el mayor riesgo de contraer infecciones respiratorias. El ejercicio moderado (correr 25-30 km a la semana) confiere protección.

Prevención de infecciones respiratorias

En contra de la opinión mayoritaria, las corrientes de aire y las temperaturas bajas, siempre que no sean extremas, no favorecen las infecciones respiratorias. El aire frío sí que puede producir síntomas respiratorios que simulan una infección respiratoria como tos, rinorrea (aumento de las secreciones nasales) y disnea (sensación de dificultad respiratoria). Pero esto ocurre por mecanismos que nada tienen que ver con una infección. El riesgo del frío es que nos obliga a quedarnos en interiores donde hay otros individuos que tienen infecciones que se propagan fácilmente. Si se puede evitar la cercanía con personas que tienen infecciones virales se puede evitar el contagio. Sobre todo hay que evitar el contacto físico. Por ejemplo, una de las formas más fáciles de transmitir infecciones respiratorias causadas por virus es dando la mano. Pero más allá de estas medidas, hay muy poco que se pueda hacer. La vacunación antigripal previene sólo cotra la gripe, pero no contra las infecciones respiratorias más comunes. Una buena nutrición e hidratación, así como la práctica de ejercicio de forma moderada son, probablemente, las mejores medidas preventivas.

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2 respuestas a Running e infecciones respiratorias

  1. Olinto Rivas dijo:

    muy buenas explicaciones y recomendaciones…os felicito por suministrar toda ésa información…Gracias

  2. Javier Zulueta dijo:

    Muchas gracias Olinto. Saludos.

  3. Miguel dijo:

    He llegado a este artículo por estar sufriendo en este momento una neumonia sin explicación alguna.
    No encontraba explicación a mi estado. Había pasado durante unas 8 semanas por una bronquitis que tardo en curar.
    Soy una persona que considero el ejercicio una necesidad y cuanto más mejor.
    Tengo 72 años y también soy EPOC pero el deporte me es necesario.
    En esta ocasión, estaba preocupado por no encontrar explicación a que de buenas a primeras haya tenido esta neumonia y con este artículo he encontrado la clave.
    Normalmente cada noche hacia las 4 cuatro venia teniendo ahujeras y esto también me da explicación.

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