100% solidaridad

Primer domingo de mayo: Día de la Madre… y de la Carrera Solidaria Ruanda. A las 9 h estábamos Iñaki, Fernando “el Txope” y yo como clavos en Aranguren, el punto de salida. La meta “física” nos esperaba a 13 kilómetros, en Mutilva, después de atravesar Labiano y Zolina, otros dos pueblos del valle de Aranguren. La otra meta, la del “corazón”, estaba en Ruanda.

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Porque la carrera de Aranguren no es sólo una carrera. Es mucho más. Es una de las muchas actividades solidarias que desarrolla el grupo de voluntariado de la Parroquia San Pedro de Mutilva. También organizan mercadillos, rifas… todo con un único fin: recaudar fondos para ayudar a personas que viven en condiciones infrahumanas en el continente africano, concretamente en Kigali, la capital de Ruanda. Con el dinero recaudado se podrá proporcionar alimentos a familias sin recursos, construir casas de bloques de arcilla y facilitar medicamentos a niños huérfanos enfermos de SIDA. En definitiva, mejorar la vida de unas personas que no han tenido tanta suerte como nosotros.

Al frente de esta carrera están Txus (compañero del grupo de la Vuelta) y su mujer Juana, un matrimonio excepcional que por octavo año consecutivo dedica su tiempo, trabajo y esfuerzo a hacer posible este proyecto. Muy buena gente: generosos, honrados, comprometidos… No sólo son capaces de involucrar a sus hijos, sino que también movilizan a familiares, amigos, vecinos… Todo el pueblo de Mutilva se vuelca en la carrera, de manera directa o indirecta, porque hay muchos que incluso compran el dorsal pero no corren. Ah, y también implican a empresas y marcas, que colaboran y donan productos para sortear entre los corredores que compran papeletas para la rifa.

Ya os comenté que a esta carrera le tengo un cariño especial, por muchos motivos. Y uno de ellos es porque tengo la suerte de poder echar una mano y poner mi granito de arena. El año pasado estaba lesionada y, como no podía correr, le dije a Txus: “Cuenta conmigo por si necesitas ayuda, en la tarea que sea”. Dicho y hecho. Estuve, junto con otros compañeros, con las inscripciones y la entrega de dorsales en Irabia Inter Sport. Y, el día de la carrera, Ainhoa (otra korrikolari de la Vuelta que también estaba lesionada) y yo nos encargamos del guardarropa “móvil”, una furgoneta que teníamos que llevar de Aranguren a Mutilva con las mochilas de los participantes. Lo pasamos muy bien, pero lo de no poder correr… una pena.

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Este año, ya recuperada de mi lesión, tenía mucha ilusión por correr. Y también por colaborar. El día de la carrera no iba a poder ayudar, pero me ofrecí para los días previos. Y Txus me ubicó de nuevo en Deportes Irabia, el viernes y el sábado. Genial. Pasamos un rato súper divertido haciendo inscripciones, entregando dorsales y camisetas (la de este año es negra, muy bonita), dando información de la carrera y las actividades de ocio, saludando a los conocidos que venían a por su dorsal… y, sobre todo, echando risas. Allí estábamos Txus, Paco, Ramón, Juana, Sagrario y yo charlando de lo divino y lo humano y contando anécdotas cotidianas.

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El domingo amaneció un día espectacular, de esos de cielo azul, sol radiante y temperatura perfecta. Todos los años nos toca buen tiempo. Parece como si desde Ruanda fueran solidarios con nosotros mandándonos sus rayos de sol.

La carrera empezaba a las 9:30 h. Nos fuimos juntando todos en la plaza del pueblo. Saludos, risas, fotos… Dejamos las mochilas en la furgo-consigna, calentamos un poco y ya bajamos trotando hasta la carretera, que es donde estaba la línea de salida. Me hace gracia porque esta parte del recorrido es el mismo que el que hacemos en bici cuando damos la vuelta a Aranguren, pero a la inversa. Cada año cambiaban de recorrido pero, desde el año pasado, han decidido establecer este de manera definitiva. En mi opinión, un gran acierto (aunque si se incluyera el pueblo de Laquidáin me haría mucha ilusión, para hacer honor a mi apellido).

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¡En marcha! Al principio, cuesta abajo, los dos primeros kilómetros, muy bien. A buen ritmo y hablando con las chicas del grupo de la Vuelta (Raquel, Amaia…); poco después con las del grupo del Tenis (Marian, Cristina…). ¡Arriba las chicas!

Hacia el kilómetro 3 empezó lo llano. Algunos toboganes, pero todo muy llevadero. Y bonito, porque el entorno es precioso, especialmente en esta época del año en que los campos están verdes verdes. Pues tiki-taka-tiki-taka ahí iba, solica, concentrada, a un ritmo majo. Y sin más novedades hasta el kilómetro 9, que había una cuesta durilla de unos 800 metros. Ahí reduje el ritmo y, cuando terminó, ya fue prácticamente todo cuesta abajo. Entonces vi a un chico jovencillo del Hiru Herri y fui a por él. Ya íbamos a la par. Me extrañó que, un atleta joven y con pinta de buenillo (tenía un estilazo corriendo alucinante), estuviera haciendo ese tiempo. Me dijo que él era fondista, pero que tenía mal día, que sumaba ya varias competiciones seguidas y estaba cansado. Ya me parecía a mí… Entonces pensé: “Jo, qué puntazo entrar en meta con él, porque da el pego para la foto. Así parece que he llegado con los atletas buenos, jajaja”. Pero justo al final se despegó y en cuatro zancadas avanzó una barbaridad. A pesar de mi sprint final, no pudo ser. Mi gozo en un pozo. Pero bueno, no me quejo porque disfruté un montón, llegué muy bien y con buen crono.

Al llegar a Mutilva fui a la plaza del Ayuntamiento, que es donde estaba el avituallamiento (súper completo, una gozada porque incluía bocata rico rico), y toda la fiesta. Porque, como ya os he dicho, esta carrera es algo más que una carrera, es un día muy familiar: hay sorteo de regalos, mercadillo (ideal para que los “despistaos” compren el regalito a las madres para felicitarles en su día), entretenimiento para los niños, música…

Allí nos fuimos juntando unos, otros. Después de hidratarme bien me zampé el bocata. A estirar y a por la mochila. Estuvimos un buen rato por allí a gusto, al sol; recogimos los regalos que nos habían tocado en el sorteo (unas botas de fútbol del osasunista Lolo y unos pases para Navarra Pádel, yujuuuu) y de ahí al autobús que nos tenía que llevar de vuelta a Aranguren para recoger el coche. Desde luego, está todo muy bien organizado. Una logística impecable.

Y, cómo no, el camino de vuelta fue de risa con el eterno pique. En esta ocasión, volvió a ganar Fernando, así que el marcador va así: Iñaki 0 – “el Txope” 2.

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4 respuestas a 100% solidaridad

  1. mikel dijo:

    Coincidí con vosotr@s en el autobus de vuelta, vaya gente mas maja!!a seguir corriendo y disfrutando!!

    • Mapi dijo:

      ¡Gracias, Mikel! El trayecto de vuelta fue corto, pero muy divertido. Hasta volver a por el coche a Aranguren, que puede dar pereza, estuvo bien.
      Nos vemos en alguna otra carrera, seguro.
      ¡Y gracias por tu comentario!

  2. Ramon Martinez dijo:

    Gracias a Mapi y gente como tu, hace que el esfuerzo, trabajo sea un placer muchos recuerdos y animo a la gente que le gusta correr y además contribuir con una causa buena sin sombras clara , que prueben y formen parte de esa casi cuadrilla que cada año nos juntamos y disfrutamos y esperando para la siguiente. GRACIAS MAPI

    • Mapi dijo:

      ¡¡¡Gracias a ti, Ramón!!! Para mí es un gustazo poder poner mi granito de arena en esta causa, y además acompañada de gente tan maja y tan generosa como vosotros. Y encima lo pasamos genial… Con tu salero y buen humor, ¡las risas están aseguradas! 😉
      Un abrazo,
      Mapi

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