El último que apague…

Venga va… Vamos acabando y el último que apague todo, que ya va siendo hora de recogerse un poco.

A finales de agosto con el Cross del pantano de Eugi comenzamos esta segunda parte de la temporada. Dura, pero bonita. Han sido tres meses intensos de entrenamientos y carreras, en los que he disfrutado mucho. Ahora toca recogerse un poco junto la chimenea, que llega diciembre.

La temporada runnerolari se divide en dos partes bien diferenciadas: primavera y otoño. En esos 3+3 meses se concentran la mayoría de las carreras de la zona norte. Supongo que obedece a la lógica de que aquí en Mordor nos resulta bastante duro salir a correr con los rigores del invierno y por falta de costumbre, nos ahogamos si corremos con la bochornera en verano. Así que toda la carga se la llevan los meses de primavera y otoño.
Como os decía, desde que arranqué a finales de agosto, han sido tres meses en los que han sido pocos los fines de semana que no he participado en alguna carrera.

Los maratonianos en San Sebastián.

Los maratonianos en San Sebastián. EFE

Me gustan. Esto del correr está bien, por mantenerse en forma y esas cosas, pero sinceramente una de las razones de peso por las que sigo enganchado a esto y no me aburro es por las carreras. Me divierten muchísimo, y si además son fuera de Pamplona, son buena excusa para hacer turismo y pasar el día fuera con los amigos. Hay a quien le encanta salir a correr, pero no es muy amigo de ellas por la tensión que les genera o porque no son nada competitivos: no es mi caso.

Hay otros que entrenan, con el objetivo de preparar una carrera en concreto (la Behobia o un maratón por ejemplo) y todo su entrenamiento lo enfocan en ella. En mi opinión, muy peligroso. Puedes llegar a chinarte con ese objetivo, que te cree ansiedad y venirte abajo si no sale bien. O simplemente que una enfermedad o imprevisto te impida correr esa carrera-objetivo y te haga sentir que has tirado por la borda todo el entrenamiento: no me arriesgo.

Por supuesto yo también me pongo mis objetivos, pero son más… ¿flexibles? No sé cómo calificarlo. Me planifico el entrenamiento con el objetivo de estar en buena forma en mayo y en octubre, los meses estrella del calendario, y en esas fechas participar en todas las carreras que pueda… ¿Malo será que entre todas no salga alguna bien no?

De esta forma, aunque en alguna carrera pinche, no pasa nada ,porque al domingo siguiente hay otra. Y además, como dicen los entendidos en esto: una mala carrera es un buen entrenamiento… Y la verdad es que tienen toda la razón. El objetivo son todas las carreras en general y ninguna en particular. Cada una hacerla lo mejor posible y sobre todo disfrutarla.

Simplemente el poder correr una carrera es una satisfacción: significa que estás vivo y sano. Sólo eso, es una bendición. Lo rápido o lento que lo hagas es lo de menos. Estás ahí, mira a tu alrededor, disfruta con lo que ves, oyes, hueles y sientes. Objetivo cumplido.

Este año, además, no me ha salido ninguna mal, aunque reconozco que tampoco he hecho ninguna como para sacarlo en los resúmenes navideños de ‘lo mejor del año’, todo sea dicho. He mantenido el nivel del año pasado, que con un año más en el cuerpo, tampoco es tarea fácil llegados a los cua… cof cof cof…perdón, llevo días con tos y no hay forma de sacármela del pecho…

Este domingo pasado tocaba la última de otoño. Volvíamos a San Sebastián (mi lugar preferido para correr), ¡y nada menos que con la Maratón!

Tranquilos, no la corro ni loco, pero este año daban la opción de hacer media maratón, así que era buena oportunidad para correr una Media como polizón en algún pelotón de maratonianos y vivir desde dentro el ambiente de una de las mejores maratones de España, la de Donosti. Al final, no pudo ser, un imprevisto de última hora me impidió ir, así que me quedé sin el postre de la temporada.

Como os digo, por el momento no me atrevo con la maratón. Me parece mucho jamón pa dos huevos. Cuando empiezas a correr, hacer tu primera carrerica de 5 Km es fácil… Pasar a 10 Km, también…Eel salto a los 21 km de la media cuesta un poco más, aunque llevadero… Pero, ¡ojo amigo!… Esto ya son 42,1 Km… Ufff… ¡Una burrada! ¡Si hasta el soldado griego que la hizo la primera vez, se murió al llegar! Para, para… Que esto son palabras mayores.

He ido dos veces como espectador a la maratón porque la corrían unos amigos y la verdad que me ha dado mucha envidia pensando en la sensación de satisfacción al acabarla: tiene que ser algo inolvidable. Casi se me saltaban las lágrimas a mí cuando veía a mis amigos cruzar la meta del estadio Anoeta con Carros de Fuego sonando por megafonía, así que seguro que estar ahí abajo tiene que ser algo brutal.

¿Por qué no me atrevo? ¡Porque las kilometradas que te tienes que pegar para prepararla son igual de brutales!

Tengo claro que si hago una maratón es preparándola bien. Paso de llegar como un alma en pena, medio cojeando o andando como llegan muchos de los que lo hacen en más de 4 horas… ¡Ojo!, que se merecen todos mis respetos ¿eh?, pero me parece muy peligroso por el alto riesgo de lesionarte en el intento. Estas cosas, o se hacen bien o no se hacen, y hay que tenerles el debido respeto.

Y ahí está el problema, que para ir bien preparado hay que entrenar una porrada de kilómetros y muchas horas desde varios meses antes. Esto implica dedicarle demasiado tiempo a correr, y no estoy dispuesto. Me gusta variar, hacer otros deportes y tengo otras aficiones, así que a día de hoy no puedo dedicar tanto tiempo a preparar esta carrera como se merece.

De momento, me conformo y no me aburro con las medias maratones. Es una distancia a la que estoy bien adaptado y da mucho juego. Te permite apretar si te ves bien, sin mucho peligro a hundirte y no llegar, o también a ir más despacio si te ves más flojo sin miedo a que se te haga eterna. En esa distancia me siento cómodo y me divierto mucho, así que a seguir disfrutando de ella.

Algún día supongo que se me cruzará el cable y haré una maratón. Eso sí, ya puestos, que se nos vaya la olla del todo y nada de San Sebastián… No, no, mínimo la de París y si me caliento un poco ¡a la de Río de Janeiro!… Pipipiiipipipiriiii… Sambaaa Brasiiiiil… Nananananananananaaaaaaaa…… ¡Eu gosto do Rio de Janeiroooo!… Vale, ya, Cano.. ¡Para que te calientas! Río, Copacabana, la samba, la caipirinha y el sol pueden esperar… Ahora nos conformaremos con San Sebastián, la Concha, la tamborrada, el txakolí y el chirimiri… Que tampoco está mal.

¡Viva Mordor!

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Una respuesta a El último que apague…

  1. Chari dijo:

    “Simplemente el poder correr una carrera es una satisfacción: significa que estás vivo y sano. Sólo eso, es una bendición. Lo rápido o lento que lo hagas es lo de menos. Estás ahí, mira a tu alrededor, disfruta con lo que ves, oyes, hueles y sientes. Objetivo cumplido.”
    Toda una filosofía para la vida también…

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