Ribaforada asumirá la gestión del coto para evitar “un problema social”

Aquí osd dejamos un enlace a una página de diario de Navarra sobre el tema

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RESULTADOS DEL PROYECTO HYPODERMA (CAMPAÑA 2016-2017)

Entre finales de 2015 y principios de 2016, la Asociación del Corzo Español en colaboración con el INVESAGA de la Universidad de Santiago de Compostela, hacen públicos varios casos de infección parasitaria del Oéstrido Hypoderma spp sobre corzo. Ante la presencia del nuevo parasito, la ACE puso en marcha el denominado Proyecto Hypoderma, con la finalidad de hacer un seguimiento y localización de esta infección parasitaria en el territorio español.

Para organizar la recogida de la información, se creó una ficha de campo específica en la que todos aquellos colaboradores interesados (cazadores, guardas, taxidermistas, etc.) pudieran remitirnos los datos, de forma fácil y sencilla, a la dirección electrónica ace.gusano.corzo@gmail.com

Hypoderma ssp es un Oéstrido (orden Díptera), cuyas larvas se desarrollan bajo la piel del dorso de rumiantes domésticos y silvestres, entre los cuales se encuentra el corzo. La mosca vuela en verano y deposita sus huevos sobre el pelaje de los corzos. Las larvas, recién nacidas, penetran a través de la piel y, tras una primera muda, mantienen abierto un orificio cutáneo por el que respiran y, a través del cual, abandonan al hospedador, una vez finalizado su fase larvaria de tres estadíos. Durante su desarrollo, las larvas se encuentran dentro de unos nódulos o “barros” y pueden causar lesiones hemorrágicas y gelatinosas en músculos superficiales. El mayor grado de infestación corresponde al período otoño-invernal, momento más adecuado para detectar al parásito bajo la piel de los animales infectados.

 

 

Los datos recopilados, han reportado información de 13 municipios con parasitosis positiva de Hypoderma spp en corzos, con una proporción de 1-4 corzos afectados por localidad.

De los lugares con detección de Hypoderma spp., 1 se localiza en Burgos, 7 en el Norte de Guadalajara y 2 en el Sur de Soria. Además, destacar, la aparición del parásito, por primera vez, en las provincias de Zaragoza y Teruel.

Por sexos, se han registrado tan sólo 2 machos de corzo infectados, uno capturado en abril y otro en octubre. El resto de infestaciones se ha dado en hembras durante el periodo invernal (diciembre a febrero) con una media de 22 larvas por ejemplar. En relación con los municipios en los que se detectó la presencia del parásito en 2015, durante 2016 y primeros de 2017, se ha vuelto a detectar Hypoderma spp. en 3 de los municipios afectados la campaña pasada, todos ellos pertenecientes a la zona Norte de Guadalajara.

Desde la Asociación del Corzo Español (ACE), insistimos en la importancia que tiene para la gestión de la población el seguimiento sanitario de los corzos. Cualquier persona que detecte la presencia de este parásito u otros que pudieran aparecer y quiera colaborar en el proyecto, puede descargarse la ficha correspondiente en el apartado “Proyecto Oéstridos” ubicado en la web de la ACE, en la dirección http://www.corzo.info/larvas-larva-cephenemyia/destacados-izquierda/proyecto-oestridos_81_1_ap.html

 

 

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Caperucita y el furtivo

Laureano de Las Cuevas

¡Que viene el furtivo! ¡Qué viene el furtivo!, Gritaba el cazador proclamando su inocencia en las redes sociales…. Esto incluso sería gracioso, sino fuera una realidad. Una realidad basada en el victimismo “políticamente correcto” al que se ha visto obligado el cazador mal asesorado por algunos referentes de opinión, ante los constantes ataques de las hordas animalistas en los medios y redes sociales.
Pero prescindiendo de lo anterior, creo que ya es hora de llamar a las cosas por su nombre: <Aquel que caza fuera de la observancia de la ley, es un “cazador furtivo”>. La RAE define al furtivo, como aquel “que caza, pesca o hace leña en finca ajena, a hurto de su dueño”. Y el ordenamiento jurídico español no contempla en él, la figura del furtivo. Por lo tanto y en lo que aquí nos ocupa, para que el furtivo exista es imperativo que se lleve a cabo la acción  de cazar. Luego es impepinable que existe la “caza furtiva”, y quién la practica no es otro que “el cazador furtivo”. Por lo tanto, dejemos de rasgarnos las vestiduras y reconozcamos que existen delincuentes que vulneran la ley practicando algunas artes de caza, y a estos se les denomina “cazadores furtivos”. Y no hay más vuelta de hoja. Además, no hay ningún descredito en ello para el cazador; también existe el conductor borracho, el político corrupto, y el periodista inepto……………. (creo que hoy no voy a hacer referencia al “animalista que toca de oído”).
Otra de las grandilocuentes frases con que se llena la boca el amigo de Caperucita, es que ¡la caza es deporte¡ Yo cuando escucho esto, y perdón por la licencia, no puedo imaginar a D. Miguel Delibes calzándose unas apretadas y coloridas mallas, para salir al encuentro de un par de patírrojas. La caza no es un deporte, es cierto que existen dentro de las cuarenta modalidades y setenta y cinco métodos de caza (J.L. Garrido 2015), algunas de ellas susceptibles de competición. Pero nunca he oído hablar de campeonato de España de aguardos, ni del provincial de rececho, ni nombrado como olímpica la caza de la codorniz al salto. Para que la caza lo sea, su resultado ha de ser incierto, y en ese tipo de competiciones a las que aludimos, lo único incierto es la pericia de los partícipes. ¿Qué el cazador está a la altura del mejor deportista?, sin ningún tipo de duda, ha de estar preparado física y psicológicamente, y conocer a la perfección el reglamento de la modalidad en la que participa (ley de caza, orden de vedas…). Y si queréis que ricemos el rizo, solo añadir que para participar en competiciones deportivas es necesaria la afiliación a una federación. Para la práctica de la caza, no.
La caza es sin lugar a dudas una forma de vida, una actividad tan hermosa que encumbra al hombre hasta lugares inaccesibles, tan consustancial al ser humano que no es necesaria la justificación de su práctica, ni escudarse en pretender ser más ecologista que tal, o más conservacionista que cual. La caza está muy por encima de todas esas memeces, y el buen cazador lo sabe. Como sabe desenvolverse en el medio natural, apoyar y proteger su uso y su gestión, sin tener que leerse el panfleto de la SEO o Ecologistas en Acción. Dicen que el roce hace el conocimiento, y contra cuantas jaras, lentiscos, robles o peñascos, en las altas cumbres o los calmos llanos, nos hemos dejado la piel, haciendo un punto de agua o levantando un majano; disfrutando esa forma de entender la vida a la que llamamos caza.
No hay nada que más me llene de orgullo, que el escuchar cuando a mi paso alguien susurra: ¡Hay va un cazador!

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